domingo, 29 de agosto de 2010

Mayoria Esteril.


Durante una mesa de análisis en la Universidad Nacional, una brillante investigadora interpeló a un destacado diputado federal del PRI, a propósito de la reforma laboral: ¿si tienen mayoría en la Cámara, por qué no legislan? Bastaría que listaran las exigencias más apremiantes, presentaran las iniciativas correspondientes y las hicieran aprobar en las comisiones y el pleno, validos de su conocida disciplina de voto.

La respuesta fue clara: imposible unificar a 237 miembros del grupo parlamentario y sus 21 aliados del Partido Verde en cuestiones tan complejas. Se trata de una mayoría evidente pero parcelada por patronazgos regionales, ambiciones electorales y diferencias ideológicas entre neoliberales y neosociales. En este caso, el lastre de los líderes sindicales corporativos y las inhibiciones impuestas por candidaturas presidenciales adelantadas que no osarían desafiar los prejuicios del gran capital ni con el pétalo de una ley.


En otras cuestiones cruciales no hay tampoco consenso dentro del bloque mayoritario. Aludo a la esmirriada reforma política, que exhibe diferencias abismales entre senadores y diputados del mismo partido. Lo mismo en el proyecto de derechos humanos y las demandas castrenses en materia de seguridad pública. Menos todavía en una reforma efectiva de los medios de comunicación o la implantación de una democracia participativa. Increíble que durante un año no hayan llegado a un acuerdo sobre la reforma fiscal que ellos mismos proclamaron.


Viven la transición entre una estrategia colaboracionista con el actual gobierno y otra, fundada en la acumulación de patrimonio congresual y la apertura de espacios de negociación con los poderes fácticos, de cara al 2012. Semejante viraje, provocado por la ruptura escandalosa de los pactos secretos con el PAN, coloca al bando priista en una tesitura inédita, para la que no están sicológicamente preparados: actuar como una oposición verídica del Ejecutivo. Los mueve más el espíritu revanchista que el empleo responsable de una mayoría legislativa.


Su coordinador, Francisco Rojas, bautizó como “bache histórico” haber establecido complicidades con Fox y después auspiciado el arribo de Calderón al poder. De ese tropiezo no pretenden salir con donaire, sino a patadas. Así la que pretenden asestar al grupo del PRD, arrebatándole la presidencia de la Cámara, así sea por un semestre, en contra de disposiciones legales expresas y de los acuerdos cupulares convenidos. El “mandarinato” se concentra en un cacicazgo principal que no disimula la forma como ejercería el poder nacional, si lo recuperase.


En Ixtapan se comprometieron a “dejar de ser una oposición pasiva” pero no definieron una auténtica agenda parlamentaria. En cambio, pretenden aplicar la teoría de la cuchara grande y las inveteradas prácticas del pez gordo. Proponen un incremento del 14.5% en el presupuesto de la Cámara –tres veces mayor que la inflación anual- a despecho del clamor popular por la austeridad y de la campaña inducida en contra del Congreso, en tanto combinación perfecta de ineficacia y despilfarro.


La relación de gastos emergentes es ofensiva: 25 millones para 100 vehículos nuevos, 900% de aumento en el presupuesto de obras destinados primordialmente a un nuevo tablero electrónico, instalaciones en las curules y —se dice— equipos para votar a distancia, contrarios a las más elementales reglas de la transparencia parlamentaria. La eliminación del debate político en beneficio del ejercicio automático del voto, manipulado desde el exterior del Congreso. El sueño de un sistema teledirigido, que anuncia la restauración depredadora del presidencialismo y la consagración del cabildeo clandestino. La captura en la oscuridad de la representación popular.


A las licitaciones perversas del espacio radioeléctrico por el Ejecutivo responden con asignaciones multimillonarias del Legislativo, al margen de la discusión parlamentaria, en olvido de iniciativas consistentes de ahorro y mediante procedimientos sospechosos practicados por los responsables de vigilar el gasto público e instaurar un régimen de rendición de cuentas. En vez de equilibrio de poderes, competencia de desmanes. Días aciagos esperan a San Lázaro y a la República.

viernes, 27 de agosto de 2010

Mexico,un pais que no alcanza la paz,ni el bienestar.


Las formas de decir que México es un país que no está en paz son muchas, hay quienes han llegado a señalar que es una Estado fallidos o en el que el crimen organizado impone sus reglas en buena parte del territorio, además los índices sobre pobreza, empleo y calidad de educación dejan ver que es una nación de enormes rezagos y tremendas desigualdades, en el vive el hombre más ricos del mundo y más de la mitad de su población es pobre.

Seguramente por todo esto el Instituto para la Economía y la Paz, que estudia 23 indicadores cualitativos y cuantitativos en materia interna y externa de la paz y tranquilidad de cada país, califica a México como una nación lejana a los anhelos de bienestar y tranquilidad. Lo pone en el puesto 107 de 147 países, es decir como una nación de bajo estado de armonía.

Y el dato no surge de la oposición, lo puso en el tapete de la discusión la diputada Norma Sánchez Romero (PAN), para quien la calificación “obliga a una profunda reflexión sobre las metas y fines que los legisladores tenemos, fines que lejos de brindar una exacerbada importancia las aspiraciones políticas, materiales y utilitarias, deberían promover de valores de armonía y paz”.

En una entrevista con el Televisa, el Presidente Felipe Calderón dijo que la economía mexicana crece y que logran metas. Reconoce que no est´ña hecho todo, pero dice que “nuestra economía se está recuperando”, a pesar de lo cual se da la alerta en el informe revelado por su compañera de partido, en el marco de un encuentro de legisladores con el Premio Nobel de la Paz 1985, Ernesto Kahan.

El bienestar de la humanidad es el motor de Kahan, quien aseguró que si se logrará detener tres horas la carrera armamentista a nivel mundial, se podría contar con 300 millones de nuevas vacunas, mientras que si se detuviera cuatro se contaría con 7.5 billones de dosis para el control de la malaria, pero si fuera por seis meses se aseguraría el abasto de alimentos para los países más pobres por 20 años.

“Actualmente, después de haberse producido los mayores adelantos científicos y tecnológicos hay mucha desigualdad de oportunidades y terrible miseria por lo que 81% de los habitantes del mundo viven en los países menos desarrollados con un ingreso anual de 3,580 dólares americanos por año, mientras que los restantes 19 tienen un ingreso de 22,060 dólares; 48 viven con menos de dos dólares y 20 con menos de un dólar por día”, dijo.

Un 47% no tienen acceso a la sanidad básica; 25 no viven en viviendas o éstas son indignas; 17 no tienen acceso al agua de beber; 16 no saben leer ni escribir; 14 sufren de desnutrición y sólo el 1 por ciento tiene acceso a la educación secundaria o superior, mientras que sólo 8 de cada 100 tienen acceso a Internet.

Las armas y el desequilibrio es real, pues China tiene 240 armas atómicas, Francia, casi 300; Rusia 8 mil; Reino Unido, casi 160; Estados Unidos 5,113, India, cerca de 100; Israel, entre 75 y 200 y Pakistán, entre 70 y 90. En ese sentido también alertó que ahora el poder destructivo de los submarinos nucleares de países superan de 3 hasta 24 veces el poder destructivo de la II guerra mundial.

“Si se utilizará sólo el 25 por ciento de las armas nucleares se produciría un invierno nuclear que provocaría que la temperatura fuera de menos 20 grados centígrados”, advirtió.

Ernesto Kahan dijo que para mejorar la calidad de vida de gran parte de la población mundial es necesario que se deje de invertir grandes presupuestos para nuevos avances militares y enfocarlos a cuidar el ambiente, la salud, educación y combate a la pobreza.

martes, 24 de agosto de 2010

Empleado de la C.F.E. procesado por corrupto en EE.UU..


El funcionario encargado de otorgar los múltiples y millonarios contratos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a las empresas “contratistas” que operan en el Distrito Federal es el mismo que se encuentra “de licencia” para enfrentar un juicio de corrupción en Estados Unidos: Néstor Moreno, director de operaciones de la paraestatal.

Tras informar lo anterior, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) sostuvo que este funcionario de la CFE es el que se ha encargado de entregar “discrecionalmente” los contratos a las empresas privadas, que están tratando de dar el servicio en la ciudad de México y zona centro del país.

Acusado en Estados Unidos de recibir regalos millonarios –incluso yates, automóviles de lujo y dinero– para entregar licitaciones de la CFE a la empresa ABB, Néstor Moreno es quien dio los contratos para que las compañías contratistas entraran a la zona que atendía Luz y Fuerza del Centro, los convenios de servicio que han cobrado durante los pasados 10 meses, así como los montos y áreas de trabajo.

Dichos contratos, además, no han sido licitados; se entregaron de manera directa, sin que se haya informado de los mismos. La CFE no tiene atribuciones para llamar a concurso para este proceso, porque no está contemplada en la ley la prestación del servicio por empresas privadas. La tarea que llevaba a cabo LFC está reservada al Estado, lo que ha sido violentado con todos los negocios otorgados a particulares, afirmó el SME.

Sostuvo que según algunos informes a los que ha tenido acceso, en este lapso las empresas privadas que más contratos han obtenido de la CFE son Hursa y Melqro, Constructora Mexicana Coelse, Jusamo, Constructora Eléctrica Torres y Cebsa, Proyectos Eléctricos Ramírez, entre otras.
El SME advirtió que “ha habido una corrupción enorme en la entrega de contratos y al tiempo se verá que los entregados a las empresas privadas que operan en la zona centro del país fueron bajo componendas, porque parte de estas compañías están fuera de la ley, no tienen ni siquiera registro patronal, los trabajadores no los tienen registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ni el Infonavit”, no cumplen con los mínimos derechos laborales ni de seguridad.

Néstor Moreno, quien desde la semana pasada está de “licencia” para enfrentar el proceso en el que es acusado de corrupción, fue el encargado de otorgar los contratos a las empresas impulsadas por Alejandro Muñoz, de la Coalición de Trabajadores del SME, según detalla la información de este sindicato.

El Sindicato Mexicano de Electricistas añade que este mismo funcionario ya ha sido procesado en años anteriores también por acusaciones del mismo tipo; sin embargo, no fue sancionado por la paraestatal, por el contrario, siguió en el mismo puesto y con las mismas atribuciones.

Del mismo modo indicó que habrá que investigar con qué empresa se firmó un contrato millonario para la fabricación de medidores de luz, a la cual se le está dejando todo este negocio, el cual será sumamente rentable porque implica el cambio de miles de aparatos cada año.

sábado, 21 de agosto de 2010

Sandoval Iñiguez es una lacra.


Lacra es cicatriz. Secuela de herida. En cuerpo o alma. Achaque. Vicio que marca a quien lo padece. Lacra suele ser la persona depravada. Perversa. Su eminencia, el cardenal Juan Sandoval, es todo eso. Una lacra. Es homófobo. Hipócrita. Injuria. No habla como pastor. Habla como arriero. Es soez. Abusa. Tuerce la doctrina de Cristo. Discrimina. Usa la cruz como espada. Confunde dogma religioso y derecho. Trapea los muladares del Estado laico. Usa el nombre de Dios como jerga. Envenena.

Las imputaciones contra instituciones del Estado no pueden pasar de largo. La Asamblea Legislativa, el Gobierno del DF y la Suprema Corte, no son peores que los narcotraficantes. No son corruptos por defender justicia y democracia. Por aplicar el derecho bajo el principio de la equidad elemental. Incluida la preferencia sexual diferente.

Sandoval tiene vocación fascista. Coacciona. Acusa con engaño. Es impune. Quién sabe hasta qué punto tenga el consenso de la Iglesia católica. Sus argumentos y filosofía son de hace mil años. Sólo es moral la ley Sandoval. ¿Ninguna otra? En un Estado laico, las libertades y los derechos no se negocian. El prestigio de las instituciones y de quienes las encabezan ha de ser defendido a cualquier costo. Si el jefe de Gobierno “maiceó”, cuando menos, a nueve ministros de la Suprema Corte, estaríamos en una crisis de gobernabilidad.

El cardenal y sus vociferantes cometen pecado y delito. Violan el 130 constitucional. Hugo Valdemar inicia una cruzada contra el PRD por votar a favor de las uniones homosexuales y el derecho a la adopción. Habla de persecución religiosa. La palabra más ácida de nuestra historia. Separar la vida pública del poder de las iglesias, le costó a México la guerra cristera. Noventa mil muertos. Ahora tenemos un Estado laico. Sociedad plural. No todos están de acuerdo con la nueva ley. Hay debate. Venga. Cada quien piense lo que quiera. Que los adoptados no caigan en manos de maricones y lesbianas. Bien. Que los niños no caigan en manos de curas pederastas. Mejor.

Con esos alacranes perversos rascándole la espalda, Marcelo Ebrard llegó a la barandilla. ¿Se suicida? La razón es apoyo. Falta ver cómo los cofrades de la Conferencia del Episcopado se trepan al púlpito con uñas y dientes. Tocarán a rebato las campanas. De todos los presbiterios saldrán maldiciones. Con la misma trampa de toda la vida, convertirán el agua de la llave en agua bendita.

EL MONJE LOCO: Para qué tanto brinco si la vida tiene baches. En 2009 fueron adoptados sólo 367 niños. Casi mil menos que en 2008. Los prefieren recién nacidos. Sanos. Guapos. Güeros. Los escogen como mascotas. Los adoptados son tutelados por el DIF durante tres años. Hasta comprobar que están en buenas manos. Los adoptantes tienen obligación de informar la situación de los adoptados, las veces que la autoridad lo requiera. Maricones y lesbianas no la tienen fácil… // Nueve alcaldes han sido ejecutados en cuatro meses. ¿Cuántos más tendrán que morir en esta guerra? Nadie sabe. Nadie supo…

jueves, 19 de agosto de 2010

Formaliza Marcelo Ebrard demanda.


México, DF. El jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, interpuso hoy una denuncia penal contra el arzobispo de Jalisco, Juan Sandoval Íñiguez, y el vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, por sus acusaciones de que sobornó a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCNJ) para que avalaran adopción por parte de matrimonios gay.

“Esta es una demanda en defensa del estado laico, de la SCJN y de la jefatura del gobierno capitalino, pero sobre todo de la separación Iglesia-Estado”, dijo el mandatario capitalino en conferencia posterior a la formalización de la demanda. “A los prelados que injurian y calumnian a las instituciones públicas les recuerdo que vivimos en un estado laico”, indicó.

“No se puede permitir que estas imputaciones transcurran sin acción jurídica alguna porque sería tanto como consentir que se vaya borrando o se borre o se ponga en riesgo la naturaleza del estado laico mexicano, que es la garantía de las libertades de todos, empezando por las de aquellos que nos calumnian”, señaló.

Esperamos que "el juez proceda como se le solicita para que Sandoval Iñíguez comparezca ante tribunales” y pruebe lo que dice o bien se logre que él y los voceros de la Iglesia católica “acepten que están mintiendo y que se comporten con el respeto que le deben a las instituciones públicas", sostuvo.

El estado laico es la garantía de la libertad de todos y todas en una sociedad diversa como la nuestra. Hace más de 140 años se impuso en México la separación de los asuntos públicos, ninguna Iglesia tiene el derecho de imponer su visión moral. Los prelados deben respetar a las instituciones civiles, dijo.

Si como aseguran los prelados, tienen pruebas, que las presenten; de otro modo que se retracten, insistió el jefe de gobierno, quien por la mañana vaticinó que el juicio puede ser largo y al final tanto Sandoval Íñiguez como Hugo Valdemar acabarán pidiendo una disculpa pública.

Daño moral, la imputación jurídica


La demanda fue interpuesta ante el Tribunal de Justicia del Distrito Federal. Lo que seguramente será impugnado por los prelados, que se sentirían en desventaja “territorial”, aseguró Ebrard en entrevista radiofónica esta mañana. La ley prevé que puedan apelar en este sentido, pero al final “perderán y ellos lo saben”.

En la denuncia se especifica que “maicear” —el término usado por el cardenal Sandoval Íñiguez— significa literalmente darle de comer a los animales, aunque en el uso común, es pagar por que se realice una acción.

Al decir que el jefe de gobierno con apoyo de organismos internacionales “maiceó” a los ministros de la Suprema Corte de Justicia, de facto se acusa de soborno y corrupción. De modo que la denuncia es por daño al decoro, el honor y la reputación de la persona, explicó Ebrard.

Una vez interpuesta la denuncia, abundó Ebrard, se emite un citatorio para que los demandados presenten sus pruebas con apego al artículo 104 de la Ley de Procesos Civiles del DF; si se comprueban su acusación se debe abrir un proceso por corrupción. Si no hay pruebas lo que procede es una disculpa pública, insistió.

Ebrard especificó que la denuncia es contra Juan Sandoval Íñiguez y Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, quienes al parecer hicieron sus declaraciones a título personal.

La periodista Aristegui le cuestionó si ¿puede alguien en México aspirar a la presidencia de la República si se confronta con la Iglesia católica?

A lo que el jefe de gobierno capitalino respondió que hace lo que debe hacer. “Es congruencia moral. Siempre he defendido la separación Iglesia-Estado. Estamos en un Estado laico”, dijo.

“El cardenal Sandoval cree que vive en el siglo XIX”. No se ha enterado que hubo una reforma para separar los asuntos religiosos de los de gobierno.

El soborno y la corrupción son delitos graves. No se puede haber acusaciones en ese sentido contra gobernantes y magistrados del máximo tribunal sin que se investigue, indicó.

Agregó que del juicio espera que haya una disculpa pública, pero no descarta una sanción económica por concepto de reparación de daños.

martes, 17 de agosto de 2010

Sandoval Iñiguez,un intolerante.


México, DF. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) externó “un voto de censura” en contra del cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, quien en declaraciones recientes sostuvo que los ministros de ese alto tribunal fueron corrompidos para tomar una decisión jurídica.

Al inicio de la sesión de este lunes el ministro Sergio Valls pidió la palabra para, “a nombre personal”, emitir una declaración de rechazo a las declaraciones de quien llamó “un alto dignatario de la iglesia católica mexicana”, quien cuestionó la honorabilidad de ese alto tribunal como de sus miembros.

El ministro Valls advirtió que bajo ningún pretexto se puede acusar impunemente a los 11 ministros de la SCJN de corrupción.

Por ello, “externo una crítica del lenguaje, la forma y el fondo” por declaraciones del cardenal en el sentido de que el jefe de gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard corrompió a los ministros de la Corte para que declararan constitucionales los matrimonios entre personas del mismo sexo y para que se les reconozcan sus derechos.

El ministro Valls externó a sus compañeros en el salón de plenos de que si alguno de ellos “lo considera pertinente”, puede realizar las acciones legales que convengan.

A pesar de que al inicio de su intervención Valls dijo que se trataba de una declaración personal, el ministro presidente de la Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia dijo que quien quisiera sumarse a esa declaración de censura contra Sandoval Íñiguez podría hacerlo, ya que sus acusaciones afectaban a todos los miembros del tribunal, y por ello de inmediato todos se sumaron a dicho voto de censura antes de iniciar la sesión de este lunes.

domingo, 15 de agosto de 2010

Desempleo.


Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre abril y junio de este año la tasa de desempleo en el país se ubicó en 5.3 por ciento de la población económicamente activa (PEA), lo que equivale a 2.5 millones de personas desocupadas, más de 100 mil con respecto al mismo periodo del año anterior. Por lo que hace al empleo informal, el Inegi reveló que la población actualmente ocupada en ese sector asciende a 12.8 millones de personas –28.8 por ciento de la PEA–, 660 mil más que las contabilizadas hasta mediados del año pasado.

Los datos comentados son indicativos, en primer lugar, de la persistencia del panorama económico devastador que aquejó al país desde finales de 2008 y durante la mayor parte de 2009. A contrapelo del desbordado optimismo oficial manifestado en meses recientes, y de las declaraciones triunfalistas sobre la creación de más de medio millón de empleos con nombre y apellido en lo que va de 2010, las cifras del Inegi se muestran contundentes: a la mitad del presente año se han contabilizado más de 563 mil plazas perdidas con relación a las que había antes del inicio de la crisis a finales del año antepasado. Aun si se cumpliera el pronóstico formulado por el secretario del Trabajo, Javier Lozano, de crear 600 mil puestos laborales al finalizar 2010, dicha cifra resultaría a todas luces insuficiente para cubrir el déficit acumulado en ese periodo, en el que la PEA creció en más de 2 millones de personas

Otro aspecto preocupante de las cifras del Inegi es el repunte del trabajo informal, pues ello revela que un sector creciente de la población se ha visto obligado a ingresar a un mercado caracterizado por la inseguridad laboral, los bajos niveles salariales y el incumplimiento de derechos fundamentales, como el acceso a la seguridad social y la jubilación. Por añadidura, un menguado orgullo puede representar para la actual administración que el país ostente una tasa de desempleo relativamente baja en el contexto internacional, cuando ello va aparejado al ensanchamiento de la informalidad y a una persistente dependencia de las remesas provenientes del extranjero, elementos indicativos de una creciente precariedad de la economía mexicana, de un amplio sentir de incertidumbre y zozobra en la población y de un deterioro generalizado de las condiciones de vida en el país.
En el momento presente, es claro que las autoridades no pueden culpar del incremento de la desocupación a los ciclos económicos –como lo hicieron durante todo el año pasado y buena parte del antepasado–, cuando los indicadores negativos persisten a pesar de la supuesta recuperación macroeconómica, y cuando ellas mismas han alentado la aplicación de medidas que constituyen un obstáculo para la creación de nuevas fuentes de trabajo: tal es el caso del aumento generalizado en los impuestos al salario y al consumo, y del incremento recurrente en los precios de combustibles, la energía eléctrica y demás tarifas públicas. Lo cierto es que el supuesto propósito oficial de crear más empleos guarda poca o ninguna relación con la actual política de ensañamiento fiscal contra los asalariados y los sectores productivos, y con el empeño por trasladar al conjunto de la población el costo –por demás elevado, cabe decir– de la administración pública.

En suma, el gobierno federal tiene la responsabilidad principal de revertir una situación que conlleva un enorme costo social y un elevado riesgo para el país en materia de gobernabilidad. La recuperación del mercado laboral requiere, en primer lugar, del reconocimiento de la realidad social y económica, del replanteamiento de las directrices económicas vigentes y de la reorientación de los presupuestos públicos a la creación de puestos de trabajo en la escala que se requiere.

lunes, 9 de agosto de 2010

Chavez y Santos a un nuevo dialogo.


El primer movimiento de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia generó una reacción inmediata al otro lado de la frontera venezolana. Hugo Chávez, convertido en enemigo irreconciliable de Álvaro Uribe, aparcó ayer su discurso más incendiario y aceptó la oferta de diálogo lanzada por su nuevo homólogo durante su discurso de investidura. «Estoy dispuesto a voltear la página completa», proclamó el líder bolivariano, que hace menos de un mes rompió las relaciones diplomáticas con Bogotá. Horas después, los cancilleres de ambos países sellaban el inicio de una nueva era con una primera reunión de trabajo.
Mientras fue ministro de Defensa de Uribe, el nuevo gobernante de Colombia se ganó unos cuantos improperios de Chávez. Sin embargo, con su discurso de investidura del sábado dejó claro que, aunque seguirá el combate contra la guerrilla, pretende ser el presidente de la paz. «La palabra guerra no está en mi diccionario», anunció antes de subrayar que «como no reconozco enemigos en la política nacional, tampoco lo hago con ningún Gobierno extranjero».
El líder bolivariano entendió el mensaje de inmediato y mostró su disposición a reunirse cara a cara con Santos, bien en Caracas o en Bogotá, para reconstruir las relaciones «con mucho cuidado». «Si él (Santos) no estuviera en condiciones de venir a Venezuela en estos próximos tres o cuatro días, yo estoy dispuesto a ir a Colombia. ¡No tengo problema, yo amo a Colombia!», exclamó.
Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad del respeto mutuo. Además, Chávez amplió la base para el diálogo a la necesidad de salvaguardar los ideales de la revolución, la verdad, y el derecho internacional. Uribe, precisamente, abandonó la jefatura de Colombia con la interposición de una demanda contra Chávez en la Corte Penal Internacional por «violación de los derechos humanos».
«Lacayo del imperio»
Con este gesto de despedida, no era de extrañar que el presidente venezolano cargara de nuevo contra Uribe antes de la investidura de Santos y elevara aún más la temperatura en las relaciones bilaterales. «Ha entregado el Gobierno el lacayo del imperio yanqui que durante ocho años gobernó Colombia por caminos de sangre, de guerra», bramó. Además, acusó al ex mandatario de «destrozar las relaciones internacionales, el respeto entre los pueblos y el respeto a la soberanía». Y le repitió lo que le espetó en México hace unos meses «en una discusión en la cual él pretendió atropellarme, y le dije 'váyase largo al carajo, largo al carajo'».
Habrá que ver si el pragmático Santos no se deja llevar por la lealtad a quien fue su jefe durante años y aguanta el chaparrón. De momento, ayer comenzó su mandato viajando para inspeccionar territorios inundados por lluvias invernales. No habrá los famosos Consejos Comunales que semanalmente hacía Uribe, pero seguirá manteniendo contacto directo con el pueblo. Confía en su Gabinete, un equipo que a su juicio «supera al Real Madrid». «Va a meter muchos goles y estoy seguro que así será», bromeó.
Su nueva ministra de Asuntos Exteriores, María Ángela Holguín, se ponía mientras tanto manos a la obra y recibía ayer a su colega venezolano para comenzar la reconstrucción de unas relaciones con muchos tropiezos. El último fue la ruptura de relaciones el mes pasado después de que Uribe acusara a Caracas de proteger a las FARC.
En el otro frente internacional en conflicto, las cosas van mejor. La primera acción de Santos para normalizar los nexos diplomáticos fue entregar a Rafael Correa, presente en su toma de posesión, la totalidad de los discos duros de los ordenadores de Raúl Reyes, que murió en un bombardeo contra su campamento guerrillero en la selva ecuatoriana. Correa calificó como «muy positivo» el gesto de Santos. «Era uno de los compromisos que tenía Colombia y todavía no había cumplido», precisó el presidente ecuatoriano, que garantizó inmunidad a Santos en la investigación del ataque aéreo si visita Quito.

domingo, 8 de agosto de 2010

La Danza Macabra.


El Ejecutivo parece decidido a confirmar una célebre frase de los surrealistas: “el pensamiento nace en la boca”. Cada declaración se contradice con la anterior y ninguna es fruto de una reflexión serena. En tres días del seminario “Diálogo por la seguridad” transitó de una insólita apertura a las críticas que le formularon a una reafirmación mecánica de las estrategias fracasadas, para rematar en una andanada elemental contra “los políticos” que resisten a embarcarse en una aventura cuya fragilidad él mismo reconoce.

Sorprendió su afirmación del primer día: “el debate sobre la regulación de las drogas es medular y debe darse en la pluralidad democrática”. Admitió las fallas de la comunicación oficial: “no hemos sabido explicar qué estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo”. Reconoció que “no se han generado los resultados deseables” y aceptó argumentos sobre la urgencia de estructurar una “plan B”, la equiparación a la legislación estadounidense sobre la legalización de la mariguana y el acento en el control de las operaciones financieras.


El segundo día reaccionó con virulencia a los juicios que le espetaron: “se está actuando en un vacío jurídico, muy peligroso para el país” y “apresuró usted la guerra sin un análisis y diagnóstico certeros para que ésta no nos atrapara”. Mauricio Merino lo llamó a proceder con “honestidad de Estado, para sacar este tema de la pelea electoral”. Acto seguido, Calderón comenzó a acantonarse en el rito auto defensivo: “cuando la gente es víctima de la violencia, créame que no hay mucho tiempo para la reflexión y el análisis”.


Al tercer día resucitó, con el concurso de la Iglesia, después de que un obispo lo había censurado severamente. Confundió a la sociedad civil con los clérigos y los invitó a “denunciar los vínculos de gobernadores, alcaldes y jueces con el crimen” ¿a violar el secreto de confesión? La cereza sobre la promiscuidad: se dijo interesado en “reclutar en la Policía Federal a los integrantes de las iglesias”, porque son “gente con valores trascendentales”. Cristeros uniformados: un himno a la laicidad de la República.


Desde el refugio de la curia, apostrofó contra los partidos que han “ignorado sus llamados para construir una política nacional sobre seguridad”, cuando no ofrece alternativas. En olvido además de que encabeza un gobierno de ridícula minoría, a partir de que estallaron sus complicidades con el PRI. Se indigna porque su iniciativa de reforma política no prospera en el Congreso cuando nunca intentó consensuarla. Otra vez la cantaleta foxista: “quítale el freno al cambio”.


En el trasfondo: una realidad cada día más despiadada. Conciencia universal de una derrota del gobierno en todos los órdenes. Estudios irrefutables que revelan “hoyos negros” en las diversas esferas del problema: fortalecimiento de las instituciones de seguridad, disminución del consumo de drogas, desarticulación de las organizaciones criminales y reducción de la mortandad mediante la recuperación de los espacios públicos y el ejercicio de la soberanía sobre el territorio.


El procurador asienta que “la violencia sigue creciendo” y acepta que “la lucha entre el Estado y las organizaciones criminales generó una contra reacción hacia la autoridad”. Reconoce que el aumento de la criminalidad no es un fenómeno social, sino que proviene de las políticas públicas adoptadas. Ignora no obstante los lazos de corrupción determinantes entre los más altos niveles de la política y el negocio de la droga.


Los decomisos de armas y vehículos y la detención o muerte de los capos no han disminuido los asesinatos y el número de usuarios ha crecido en un millón de personas en seis años. El recuento de los muertos publicitado por el Cisen asciende a 28 mil. En proyección, tendríamos que sufrir 12 mil más en los que resta de la administración. Una danza macabra que el país no absorbería. ¿Hasta cuando dejaremos que abusen de nuestra paciencia?

sábado, 7 de agosto de 2010

El Presidente del Empleo.


Proclamarse durante su campaña como el “Presidente del empleo” le resultó muy fructífero a Felipe Calderón. En abril de 2006, presentó en el World Trade Center su propuesta para generar empleos. Lo hizo mediante una política sustentada en cinco condicionantes que, dijo, se deben cumplir para que haya puestos de trabajo para toda la población: estabilidad económica, estado de derecho, entorno competitivo, desarrollo regional e inversión social. Envalentonado, prometió: “En esencia, la idea es que mi gobierno buscará por todos los medios generar los empleos que van a demandar un millón de jóvenes cada año al ingresar al mercado laboral”. Después —y un poco matizado— en el Plan Nacional de Desarrollo ofreció 800 mil empleos permanentes cada año.

La realidad ha sido muy diferente. Obsesionado en reformar su política de comunicación, el régimen calderonista informa, desinforma, juega con números y estadísticas pretendiendo ocultar lo inobjetable. Presume hasta el cansancio la creación de 559 mil 070 empleos en el periodo de enero a julio de 2010, considerando este año como el de mejor crecimiento y omite mencionar que en tres años y ocho meses de gobierno sólo ha creado 543 mil 713 empleos, meta que, en todo caso, debió alcanzar en seis meses para ser congruente con su oferta de campaña.


Además, está el agravante de que el presidente Calderón ya lleva 44 meses en el cargo, y la cifra acumulada a la fecha de sus “logros” en este rubro aún se encuentra a años luz de las 3.5 millones de nuevas fuentes de trabajo que prometió entonces.


Ya adeuda más de tres millones de empleos a los mexicanos… Por lo pronto.


En comparación, durante el último gobierno priísta, el del doctor Ernesto Zedillo, se generaron en su sexenio dos millones 666 mil empleos, a razón de 444 mil 333 por año en promedio. En cambio, Calderón difícilmente promedia 148 mil 312 al año. La cifra se vuelve aún más escandalosa cuando se suman los “logros” de los 10 años de gobierno de Vicente Fox y Felipe Calderón: un millón 702 mil 848 empleos en total. Es decir, un millón menos que en los seis años del presidente Zedillo.


Sin embargo, la realidad de la “milagrosa recuperación del empleo” no termina ahí. Expertos del tema sugieren que el incremento de 559 mil 070 puestos de trabajo en los primeros siete meses de 2010 no significa necesariamente que haya aumentado en esa proporción. Obedece a distintas causas. Una de ellas, en efecto, corresponde a empleos recuperados de la crisis de 2009; otra, a oficios informales que ya existían y se volvieron formales porque así lo decidió el patrón o porque la intensa fiscalización del IMSS propició que se dieran de alta. Una más, son los programas de empleo temporal que distintas instancias de gobierno han realizado y registrado ante el IMSS. Y la última, empleos cuyo origen se debe, fundamental y únicamente, al esfuerzo de los gobiernos estatales, como los al menos 800 que traerá aparejados la inversión de 500 millones de dólares de la empresa General Motors en su complejo de Ramos Arizpe, Coahuila.


Se puede concluir, por lo tanto, que todos y cada uno de los programas que el actual régimen federal publicitó como la panacea para propiciar más empleos han naufragado. Empecinado en encontrar un problema en cada solución, Calderón desamparó este programa, en plena crisis de 2009, al obligar a un imposible a las empresas que deseaban inscribirse en él: no tener adeudos fiscales. Y si a ello se sumaba la difícil situación económica del país, entonces el interés de los empleadores era casi nulo.


Resultó evidente el rotundo fracaso del programa. Su mal diseño no se enfocó a incentivar nuevas oportunidades de trabajo para los mexicanos, sino a darle la oportunidad al IMSS de captar deudores.


Es el triste destino del programa estrella del autoproclamado “Presidente del empleo”.


Quizá la milagrosa recuperación que tanto pregona Felipe Calderón se pudiera enmarcar en lo que alguna vez aseveró Mark Twain, escritor estadounidense y autor de novelas como Las aventuras de Tom Sawyer. Comprometido crítico social, Twain un día sentenció: “Hay tres clases de mentiras: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas”.

jueves, 5 de agosto de 2010

Mentiras Publicas,Acciones Privadas.


Manuel Borja Chico, director general de Mexicana de Aviación, aseguraba en su conferencia de prensa del pasado 2 de agosto que antes de solicitar el concurso mercantil agotaremos otras posibilidades de negociación con nuestros acreedores”, pero tan honesto fue su compromiso que mientras eso afirmaba ante los medios de comunicación, los sigilosos abogados de la aerolínea presentaban tal solicitud ante un juzgado de distrito del Distrito Federal, y menos de 24 horas después hacían lo propio en una corte de Nueva York, con lo que el representante de Gastón Azcárraga Andrade y socios descaradamente mintió y, de paso, violó el acuerdo de los accionistas de tal consorcio (tomada en asamblea del 30 de julio), de que seguirían la referida ruta sólo después del 9 de agosto, y agotadas las posibilidades llegar a un acuerdo con la parte sindical.

Todo indica que en esta ocasión el chantaje lanzado en conferencia de prensa por Borja Chico, con instrucciones precisas de Azcárraga Andrade (la “inminente quiebra” de la aerolínea), no tuvo el efecto deseado, no pegó –cuando menos de inmediato– en el sensible corazón de los siempre dispuestos funcionarios “rescatistas” (con dineros de la nación, desde luego), y de plano las cabezas visibles del corporativo se vieron en la penosa necesidad de adelantar los tiempos marcados por los accionistas de Mexicana de Aviación para el concurso mercantil, toda vez que el supuesto “exhorto” a los trabajadores y a su sindicato no era precisamente para negociar, sino para que acataran la instrucción, que aceptaran calladamente el brutal recorte salarial que les tenían preparado.

Eso sí, la solicitud de concurso mercantil no incluye al corporativo en su conjunto, sino que se limita a una sola empresa, Mexicana de Aviación, y deja fuera de la “emergencia” a las muy productivas aerolíneas de bajo costo Clik y Link, de su propiedad, en espera de que el erario sea puesto a su servicio una vez más, posibilidad que no se ha cancelado. El error de Azcárraga Andrade y de su vocero Borja Chico fue anunciar públicamente lo que es costumbre negociar en lo oscurito para que los dineros de la nación fluyan generosamente a favor de causas privadas, mientras el gobierno federal inventa un pretexto para justificar el “rescate”, como se ha hecho en innumerables ocasiones y sectores reprivatizados en los casi 30 años de neoliberalismo a la mexicana.

Pero a fin de cuentas lo de Mexicana de Aviación no es nada nuevo, mucho menos la quiebra de una empresa perteneciente al oneroso circuito privatización-estatización-reprivatización-restatización (etcétera, etcétera). De hecho, ha sido la norma desde prácticamente su fundación 89 años atrás (primero extranjera, después de capital foráneo y nacional, más adelante sólo nacional, con participación minoritaria del gobierno, sólo de éste, “rescate”, “saneamiento”, reprivatización, de nueva cuenta en manos del gobierno, para regresarlo a manos privadas y de estas a las gubernamentales, y lo que se acumule). ¿Cuánto le ha costado a la nación este ignominioso cuan improductivo circuito, porque los perdedores nunca han sido los empresarios?

Mientras se hace el cálculo, va un poco de historia sobre la reciente reprivatización de Mexicana de Aviación, la misma que en 1994 logró reestatizar Gastón Azcárraga Tamayo, padre de Gastón Azcárraga Andrade, desde diciembre de 2005 accionista mayoritario de la aerolínea que hoy solicita el concurso mercantil. La más reciente privatización de la aerolínea favoreció ampliamente al presidente del Grupo Posadas –Azcárraga Andrade–, quien no sólo la obtuvo a precio de regalo, sino que minutos después de firmar el contrato de traspaso revendió a otros “hombres de negocio” una buena rebanada del pastel accionario de la aerolínea, cuyo “rescate” (Fobaproa de por medio) costó, cuesta, al erario miles de millones de pesos.
En los primeros nueve meses como propietario de Mexicana de Aviación, Azcárraga Andrade y socios habían despedido a mil 800 trabajadores –de confianza y sindicalizados–, vendido la llamada torre insignia de la aerolínea (en la calle de Xola, por alrededor de 80 millones de dólares) y recortado 25 por ciento el salario del personal que libró la reducción de plantilla, al tiempo que exigía al gobierno federal que le “regresara” una cantidad “por ajustes” en el precio de venta. El 20 de diciembre de 2005 se oficializó que Grupo Posadas, propiedad de Gastón Azcárraga Andrade, fue el ganador de la “puja” por la citada empresa: 94.5 por ciento de las acciones pasaron a ser propiedad del corporativo hotelero, mediante el supuesto pago de 165.5 millones de dólares.

Cintra (el ente concentrador de las aerolíneas “rescatadas”) y el IPAB (el “rescatador”, heredero del Fobaproa) reconocieron a Posadas como ganador, y ese 20 de diciembre firmaron el contrato de compra-venta de las acciones, cuyo precio en la Bolsa Mexicana de Valores se desplomó alrededor de 40 por ciento en unos cuantos días, obviamente previos a tal firma. Tras adquirir 94.5 por ciento de los títulos, el citado grupo –propietario, en singular– revendió parte de las acciones a siete inversionistas que no participaron en la licitación, cuyas empresas fueron constituidas pocos días antes del anuncio oficial del ganador y que hoy son los propietarios, en plural. Una de ellas, Administradora Profesional de Hoteles, constituida 12 días antes de conocerse, públicamente, el nombre del nuevo dueño de Mexicana de Aviación.

Minutos después de firmar el contrato de compra-venta, Azcárraga Andrade repartió el pastel de Mexicana de Aviación: Grupo Posadas, 29.6 por ciento de las acciones; Administradora Profesional de Hoteles, 20.08; Administradora Corporativa Empresarial, de Angel Losada Moreno (Grupo Gigante), 20.08; Gastón Azcárraga Andrade, 2.86; Juan Gallardo Thurlow (Grupo Embotelladoras Unidas), 10.44; Ixe Banco (del que es accionista Isaac Saba, del Grupo Xtra, único “contrincante” en la citada “puja”), 2.46 por ciento y “otros accionistas”, 9.49 por ciento. Y ahora van por el concurso mercantil.

Las rebanadas del pastel

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas aporta en torno a la mágica sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de recortar 60 por ciento las pensiones y jubilaciones: tal decisión “ocasionará una sangría a las finanzas públicas de 100 mil millones de pesos; de aplicarse esta jurisprudencia se desatará la petición de devolución de las aportaciones pagadas en exceso al tope de 10 salarios mínimos, que el IMSS no tiene la capacidad de sufragar y que la Secretaría de Hacienda tendría que subsanar” (Gustavo Rodarte de la Serna, presidente nacional del IMEF).

miércoles, 4 de agosto de 2010

Los Horrores del sur.


Como en muchas otras cosas, los mexicanos vemos en el problema de la delincuencia nada más una parte del asunto. Tenemos la mirada puesta en los Estados Unidos como surtidor de males y oportunidad de remedios. Pero en el sur, en la frontera casi invisible con Guatemala, se hallan otros factores cuya concurrencia incide también en los infiernos mexicanos.

Mucho se ha dicho sobre la proliferación de las bandas criminales en el sur, pero a veces las cosas se dicen y se olvidan. Este es un recuento publicado recientemente por Foreign Policy con base en la experiencia de Francisco Goldman.

“Me refiero principalmente a estructuras heredadas del conflicto armado –especialmente los grupos de inteligencia militar– y que ahora constituyen una parte esencial del crimen organizado.

“De la inteligencia militar y de los batallones de élite, como los Kaibiles, salieron generales, como Otto Pérez Molina, y otros militares como el coronel Byron Lima – encarcelado por el asesinato del obispo Gerardi–. Militares como ellos siguen siendo muy poderosos en la política y también en las mafias.

“Los vínculos entre los Kaibiles y Los Zetas, ese cártel mexicano de sicarios, están más que establecidos.

“Así que la mafia en Guatemala es un conglomerado de criminales, cargos policiales, militares, políticos y oligarcas, una estructura que usa todos los medios ilícitos que están a su alcance para lograr el enriquecimiento ilegal de ciertas personas y que para garantizar la impunidad de sus actos intimidan o compran jueces o fiscales.

Como vemos (por ejemplo a raíz de los hechos de Durango y la cárcel intermitente), las estructuras mafiosas se asemejan cuando no se duplican.

“Para lograr sus objetivos –dice Goldman casi con el mismo tono del presidente Calderón cuando habla de la falta de escrúpulos de los criminales– usan todo el enorme poder de los servicios secretos de inteligencia militar y civil –escuchas, coacciones, incluso asesinatos–.

“Esto les permite operar cómodamente en el transporte de droga, el control de las cárceles, el contrabando de todo tipo de mercancías… Es esa misma mafia que logró enquistarse en las instituciones con los gobiernos de Berger y Arzú y que permanece en las instituciones actuales”.

De acuerdo con esa publicación, el último informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), publicado en 2010, señala para México una tasa de homicidios de 12 personas por cada 100 mil habitantes. En Guatemala es de 49 por cada 100 mil.

¿Cómo se originó esto en Centroamérica?

Goldman dice:

“Guatemala vivió una larga y cruel guerra civil que sumió al país en la violencia más atroz. Se generó así una cultura de la violencia favorecida por las miles de armas que entraron procedentes de EU y del bloque soviético. Recuerdo que ya a comienzos de los 80 niños de catorce años asaltaban negocios con granadas y armas de gran calibre. Ese armamento se conseguía con suma facilidad.

Hoy en día la ciudad de Guatemala es un lugar en el que se percibe el temor de la gente con toda claridad. Hace unos meses, en mi última visita a la capital, recorrí algunos barrios populares un viernes por la noche y no se veía a nadie en las calles. Me pareció una ciudad oscura, inhóspita. Eso puede dar una idea del control que los Maras tienen de los barrios, sobre todo de noche, y del miedo de la gente”.

En este sentido el caso de los Maras tiene relación con la política migratoria y carcelaria en Estados Unidos. Es un lugar común señalar como origen de los Maras centroamericanas en la repatriación masiva por parte de EU de delincuentes con condena menor en territorio estadunidense.

“La guerra propició que miles de jóvenes llegasen a la capital y se instalasen en barrios de chabolas con unas condiciones de vida difíciles, sin perspectivas laborales ni de futuro. La violencia es una respuesta natural a esas circunstancias. Sobre todo porque durante la guerra civil la violencia era excesiva y omnipresente”.

Dicho de otro modo, antes de ser Mara se es Nini.



CABAÑAS

Juan Antonio Araujo Riva Palacio, abogado del gerente del Bar-Bar, Carlos Cázares, Charly, el único preso en todo el caso Cabañas (el agresor está libre), denuncia la violación de los derechos de su defendido, por la defensa no presente en el interrogatorio al amnésico futbolista.

Como se sabe Cabañas fue “declarado” en Paraguay, pero lo mismo si no hubiera ocurrido nada.

“No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado”.

Y de ahí no lo sacan con todos los dictámenes clínicos en su favor. Por lo pronto, Cázares ya lleva seis meses en prisión.



CHINO

Como un reconocimiento al Chino, Humberto Romero Pérez, quien fuera secretario particular del presidente Adolfo López Mateos, el ayuntamiento de La Piedad, Michoacán, y Beatriz Pagés Rebollar, directora de la revista Siempre!, develarán en ese lugar una estatua el próximo día ocho.




lunes, 2 de agosto de 2010

El origen del problema.


Es cierto, el problema de la inseguridad y el crimen organizado ha llegado a tal grado de complicación que ninguna estrategia de mediano plazo parece suficiente para enfrentarlo con relativa eficacia. Ya no acepta soluciones fáciles ni automáticas ni menos mágicas. Probablemente nos llevaremos demasiado tiempo antes de poder siquiera aminorar sus graves efectos sociales, políticos, económicos e institucionales (que hoy por hoy, son crecientes). El gobierno de Felipe Calderón demasiado fácilmente asocia la crítica a sus estrategias con un respaldo implícito a los cárteles. No he oído ni leído a nadie que, sin estar de acuerdo con la forma de enfrentar el problema por parte del gobierno, proponga no hacer nada ni, muchos menos, justifique o reivindique a los capos. Pero es cierto que, conforme pasa el tiempo, las alternativas se estrechan cada vez más. Y por eso el gobierno responsabiliza a sus antecesores en el poder de haber permitido que se llegase a la actual situación. De haber actuado con firmeza y oportunidad, dice, otro gallo nos cantara. Probablemente.
Pero el origen real del problema -no sólo en México sino mundialmente- va más allá: radica en el esquema de la prohibición a las drogas que, lejos de detener su producción o consumo, genera efectos nocivos y expansivos a toda la sociedad, y no sólo al relativamente reducido grupo de adictos (que en México es 0.5 % de la población). Claro, el impulsor de ese esquema fue el país con mayor consumo de drogas, pero se aseguró que los costos de combatir la oferta cayeran en sus vecinos al sur del río Bravo, para ahorrárselos en su propio territorio (como esencialmente lo ha podido hacer).
Los costos del consumo de droga se concentran fundamentalmente en los adictos; los consumidores moderados de droga (aun de los mortíferos tabaco y alcohol) pueden llevársela tranquila toda la vida. Pero la prohibición y el consecuente combate armado a la oferta han expandido los costos a toda la sociedad, consuman o no drogas, pues se pone en riesgo la seguridad, las instituciones, la democracia, la economía y el Estado. La prohibición misma, combinada con una gran demanda en Estados Unidos (y Europa), se tradujo en exorbitantes ganancias para los cárteles. Y esa enormidad de dinero permite comprar todo tipo de armamento, corromper a quien haga falta, neutralizar o eliminar a diversas autoridades, según convenga. Permite también reclutar a sicarios, profesionistas, cultivadores, pilotos, mulas, etcétera, mientras el dinero alcance (y alcanza para mucho). También, incentiva a muchos a vivir fuera de la ley, arriesgar su libertad y su propia vida, a cambio de lujos y dinero que jamás podrían tener legalmente.
El problema se ha complicado en México, pues en algún momento, no muy lejano, al perderse el control (o los acuerdos) de y con los cárteles, éstos han decidido utilizar su poder para obtener dinero de otras actividades ilícitas que, esas sí (a diferencia del consumo de drogas), implican víctimas involuntarias, y no pueden enfrentarse con una política como la despenalización. El Estado es en principio capaz de enfrentar con cierta eficacia delitos como la extorsión y el secuestro cuando son cometidos por bandas menores, sin demasiados recursos ni organización (como la del Mochaorejas o la de Los Petriciolet). En cambio, no se da abasto para enfrentar a los cárteles más grandes, que cometen actos de terrorismo, someten a comunidades enteras, avasallan a las policías locales e infiltran a la federal, confrontan al Ejército (aunque jamás lo vayan a derrotar, que tampoco es su propósito), controlan y corrompen al sistema carcelario, así como autoridades de diverso nivel.
Así pues, de un problema de salud pública relativamente menor y bastante tratable (que afecta esencialmente al pequeño universo de adictos), pasamos a uno mucho mayor de seguridad pública, que eventualmente escaló a otro de seguridad nacional. Ni siquiera corrigiendo el error original de la prohibición de las drogas podremos hoy resolver sus complicaciones posteriores. Es cierto que la despenalización no resuelve todo el problema, pero tampoco se gana nada con preservar la prohibición ad infinitum. Pero despenalizando algunas drogas se podría al menos drenar una parte no pequeña de los ingresos de los cárteles, con los que logran desafiar al Estado. Sobre todo, resulta absurdo preservar aquí la prohibición de, por ejemplo, la marihuana, que concentra a 80% de consumidores de drogas en Estados Unidos, justo cuando allá se avanza rápidamente hacia su despenalización.